¿Por qué las personas reaccionan de forma tan distinta ante experiencias similares? ¿Por qué determinados conflictos se repiten en la vida? ¿Por qué nos sentimos atraídos por ciertas personas?
Para mí, la carta natal astrológica es un mapa simbólico que puede hacer visibles estas preguntas. La psicología observa la biografía u ofrece cambios de comportamiento. Ambas cosas son una bendición. Pero al final siempre están unidas a la gran tarea de aceptar determinadas cosas y hacer posible una forma de convivir con ellas. La gestión de los propios recursos ocupa hoy el centro de la mayoría de los tratamientos psicológicos. A mi juicio, el análisis astrológico de la carta natal ofrece una ayuda inestimable para conocerse mejor y reconocer los propios recursos y disposiciones. Describe disposiciones personales, capacidades y potenciales, pero también tensiones o posibles conflictos que siempre contienen un potencial de resolución.
No describe el futuro ni determina nada. Pero a menudo describe con sorprendente precisión tendencias, fortalezas y contradicciones internas.
La Luna describe nuestra relación con los sentimientos; Mercurio, nuestros pensamientos; Venus, el amor; Marte, nuestra capacidad de afirmación; Saturno, nuestros deberes; Urano, nuestra individualidad, y Plutón, nuestra capacidad de transformación. Quirón, Lilith, los nodos lunares y el MC completan esta imagen. La posición en las casas y los aspectos entre los planetas forman una imagen compleja que constituye una firma individual para cada persona. No es tan única como una huella dactilar o un código genético. Describe disposiciones que adquieren una forma concreta por influencia de la familia, la educación, el entorno cultural y quizá experiencias traumáticas. Al igual que los genes, pueden activarse o no mediante influencias externas. Así, cada aspecto de una carta puede desempeñar un papel mayor o menor durante determinadas etapas de la vida y sentirse como un obstáculo o como un apoyo. El conjunto de estas relaciones forma la carta natal.
La psicoterapia depende en gran medida de la relación entre terapeuta y paciente. En el mejor de los casos, el análisis de la carta natal combinado con un diálogo de IA que haga referencia a ella repetidamente puede fortalecer la relación con uno mismo o situarla sobre una base saludable.
No es un oráculo, sino una posibilidad de conocerse mejor.